Casa rural de Cataluña: la masía catalana

Casa rural en Cataluña: alojarse en una masía catalana.

Las casas rurales, ideales para disfrutar de unos espléndidos días de descanso y vacaciones, que presentamos en este bloc son masías o parte de éstas: antiguos gallineros, las cuadras…, corresponden, pues, a  la típica casa rural de Cataluña, la masía catalana. Cada región, ya sea de Europa o de cualquier rincón del planeta se distingue de sus vecinas por su arquitectura popular más que por sus grandes obras arquitectónicas. Es esta homogeneidad lo que confiere una imagen arquitectónica en cada región.

Orígen de las casas rurales

La masía catalana tiene su origen en la edad media, concretamente  en la Cataluña Vieja, ésta es, la parte geográfica al norte del río Llobregat, Cardener y la sierra de Montsec, y es la zona geográfica que primero se vio libre de los musulmanes y la que experimentó una seria reorganización administrativa y territorial previa a la reconquista de nuevos territorios que se convertirían en la futura Cataluña.

El término masía era / es una unidad familiar de explotación rural, y equivalía a la casa en sí más todo lo que acompañaba, lo que podríamos decir, la gestión empresarial, los campos, bosques, fuentes, corrales, animales…..

La ubicación de las masías  estaba condicionada a los recursos naturales del terreno, como elementos indispensables para la subsistencia, y el aspecto arquitectónico y sus dependencias anexas dependían más del tipo de explotación fuera ésta, ganadera, vinícola, agraria… Inicialmente, siglos VIII y IX, las masías debían ser muy precarias, aprovechando cuevas y balmas o incluso pequeñas cabañas de madera con techo de paja. Con el paso del tiempo, los elementos de construcción mejoraron a la vez que las masías crecían en espacio. En años posteriores antiguas casas fuertes y torres de defensa cambiaron su función militar por otra de civil y rural convirtiéndose en masías. Las masías rentables iban creciendo también con reformas y ampliaciones.

Masías catalanas, arquitectura de las casas rurales en catalunya.

El material de construcción era el propio de la zona, siendo en las zonas de montaña básicamente de paredes de piedra con mortero. Los tejados, inicialmente eran de tierra y hierba pero evolucionaron hacia la pizarra básicamente en el Pirineo y  la teja árabe o curvada  allá donde el frío no las agrietaba.

Generalmente las masías son austeras en su parte exterior, aunque pudieran tener las piedras de las esquinas trabajadas así como marcos de ventanas y puertas. Inicialmente las oberturas carecían de puertas, pero la inseguridad posterior hizo poner puertas para cerrar las entradas. Un elemento muy típico es la puerta de medio punto formado por grandes dovelas. La dovela es una piedra trabajada, más estrecha en un extremo, a modo de cuña que sirve para construir arcos y bóvedas.  Estas portales son propios de los siglos XV y XVI y, a menudo, en la dovela central está esculpido el escudo de la casa y la fecha de la ampliación o reforma. Las puertas rectangulares son posteriores. Las fachada principal con su entrada tiende estar en el lado sur. En el lado norte las oberturas son más bien pequeñas para impedir la entrada del frío. Es fácil también observar en masías antiguas ventanas góticas, barrocas y algún que otro elemento modernista.

La galería es otro elemento muy característico, incorporado a la masía clásica entre los siglos XVIII y XIX, y más bien propio de familias prósperas.

Hay que destacar también una edificación que  en muchos casos acompañaba a la masía y que eran pequeñas iglesias anejas.

El espacio interior y su distribución se correspondía a las necesidades del estilo de vida tradicional rural, nada que ver con las vida de hoy.

Generalmente eran de dos pisos más las buhardillas. En la planta baja, había un gran vestíbulo central, por donde se entraba y repartía los espacios de la planta que generalmente eran la cocina y la sala y también diferentes salas para el grano, utensilios y herramientas, los establos, gallinero… Desde el vestíbulo subía una escalera de piedra o de madera que accedía al piso donde estaban las habitaciones y con el paso del tiempo también la cocina y una gran sala comedor reservada para grandes ocasiones familiares. La vida familiar se concentraba básicamente en la cocina por lo que ésta era la pieza clave de la casa. El hogar no podía faltar, éste era la verdadera alma de la casa.

Las buhardillas eran otro elemento necesario. Aparte de ser el espacio donde se guardaba de todo, mobiliario que ya no se usaban y documentación histórica, también servía de  granero ya que era un espacio ventilado.

En los techos todavía se pueden ver los troncos de enormes árboles que servían para soportar el suelo y las paredes interiores eran de obra o de encañado o tablones.

La luz solar se aprovechaba al máximo por lo que mientras el tiempo lo permitía, especialmente en verano la vida se hacía en el exterior.

Las masías acostumbran a ser grandes y espaciosas ya que eran la vivienda de varias generaciones. Y en aquellos tiempos que no existían los recursos de ocio de hoy, también servían de espacio de reunión y celebraciones familiares, y así mismo si se encontraban a lo largo de vías de comunicación también podían servir de fondas y hospedajes.

Por contra en el resto de Cataluña, la tierras reconquistadas a los musulmanes y que eran tierras más secas, predominó las casas agrupadas en núcleos rurales al lado de iglesias y castillos.

Os invitamos a recorrer Osona, comarca de numerosas masías y descubrir su arquitectura y ornamentación, y sobretodo disfrutar de una acogedora y entrañable estancia en una de las casas rurales. Preparad la cámara fotográfica!

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